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La residencia IMQ Igurco Orue, de Amorebieta, ha organizado un concurso de pinchos en los que han participado personas mayores, familiares y escolares de Lauaxeta Ikastola.
Euskadi cuenta con una acreditada fama gastronómica, en gran medida, sustentada en una variada cocina tradicional y en una amplia oferta de alimentos de proximidad. Una cultura desarrollada durante milenios y cuyo conocimiento ha ido transmitiéndose de generación en generación. ¿Tendrán algo que decir las amamas y los aitites de Bizkaia a las grandes figuras de la cocina internacional?
Para salir de dudas, la residencia sociosanitaria IMQ Igurco Orue, ubicada en la localidad vizcaína de Amorebieta, ha celebrado un concurso de pinchos, en colaboración con Sodexo, empresa proveedora de los servicios de restauración en la residencia, que ha tenido como protagonista y como juez a una figura de la cocina reconocida internacionalmente: Pepe Rodríguez, chef ejecutivo de Sodexo. A la cita se han acercado igualmente la alcaldesa de Amorebieta-Etxano, Ainhoa Salterain, y la concejala de Acción Social de esta localidad, Sonia Cabeza.
Los protagonistas de esta actividad han sido las personas mayores que desde Orue y otras residencias del grupo sociosanitario vasco, como IMQ Igurco Bilbozar, se han dado cita para la ocasión. Así, las personas mayores, acompañadas de familiares y del alumnado del anejo centro educativo Lauaxeta Ikastola se han enfrentado a un exigente reto: elaborar un pincho cuya receta, mantenida en secreto por la organización, han conocido en el inicio de la actividad.
Según ha comentado Rakel Llamosas, directora de IMQ Igurco, “queríamos añadir emoción a este encuentro, y qué mejor manera que haciéndoles poner todo su conocimiento e ingenio en preparar algo inesperado. Además, contábamos con la ventaja de que Orue, al estar enclavada en un paraje en el que el sector primario está muy presente, nos daba la oportunidad de disponer de materia prima de excelente calidad, alimentos de proximidad, o kilómetro cero, como también se les llama, procedentes de las explotaciones de la zona y de los caseríos que tenemos alrededor”.
Y el resultado no ha podido ser mejor. Tras el asombro inicial y una breve planificación del trabajo, los participantes en esta actividad intergeneracional y gastronómica se pusieron manos a la obra, valiéndose de conocimiento y experiencia, pero también de improvisación y riesgo, que de eso también saben mucho las personas a las que les gusta cocinar.
El jurado ha tenido como presidente a Pepe Rodríguez, chef ejecutivo de Sodexo, quien ha podido ver en tiempo real la preparación de los pinchos de los diferentes equipos, a la vez que proporcionaba útiles consejos a sus integrantes.
Llegadas las 13.00 horas, los participantes han tenido que dejar sus quehaceres y presentar al jurado sus creaciones. Tras una exhaustiva valoración de los platos de los distintos participantes, se han entregado los premios de las cuatro categorías en liza: mejor sabor, mejor presentación, nombre más original y trabajo en equipo. Todos los participantes se han llevado, no obstante, un obsequio, como reconocimiento a su labor.
Pero también ha habido tiempo para entregar un detalle al prestigioso invitado, que ha consistido en una tradicional txapela bordada especialmente, como recuerdo de esta competición convertida en celebración. Tras esto, se ha llevado a cabo una comida de hermandad.